Te mostraremos como tener una relación personal con Dios

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Red de Oración – Todos los días Oramos 6:30am

Estamos agradecidos

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.  (Jeremías 33:3)

  1. Por cada uno de los Núcleos, que sean avivados en su relación con Dios.
  2. Por las personas que nos visitan en el Culto dominical y en los Núcleos, sean fortalecidas por Dios.
  3. Para que los jóvenes tomen el escudo de la fe y venzan al maligno.
  4. Por los iglesias en formación en Col. Ferrocarril, Villas de la Hacienda y Tehuantepec
  5. Por las iglesias y sus pastores a quienes damos cobertura: Uren, Michoacán; Miravalle, Guadalajara.
  6. Por quienes necesitan trabajo y provisión del Señor.
  7. Por fortaleza espiritual y sabiduría para los pastores Constantino y Hortencia.
  8. Por provisión y protección de los misioneros que hemos adoptado en oración:

1. Tim en México
2. Everth y Adalberto en Canadá
3. Apolos y Ruth en China
4. Keila en Norte de África
5. Justo Romero en la Etnia Huichol
6. Vania Medina en Costa Rica
7. Ruth Martínez Manjarrez
8. Emanuel Rubio y Erika en Miravalle
9. Isaías Morales y Pamela en León, Gto.
10. Emmanuel Lara y Kauzy - Canadá
11. Armando González Delgado - California
12. Rubén Reyes e Isabel en Guadalajara oriente.
13. Feliciano Baez y Jazmin en Acatic, Jalisco
14. Pablo Hdez y Felicia en Honduras
15. Caleb y Nohemi en China
16. Adan y Esther en Chiapas
17. Adilsier y Angela Costa en Ecuador
18. Joel y Ashlan en Asia
19. Jacob Isaí y Verónica en Uren. Michoacán

 

¿Por Qué Nos Bautizamos?

Domingo 17 de Agosto, 2014. 11:30 hrs. En el culto de celebración a Dios.

¿POR QUÉ NOS BAUTIZAMOS? 

  1. Nos bautizamos porque el Señor Jesucristo lo ejemplificó y mandó que sus discípulos también sean bautizados en su autoridad. Mateo 28:18-20 
  1. Nos bautizamos porque hemos experimentado una transformación completa hecha por Dios, al habernos arrepentido de nuestros pecados y cederle el control de nuestras vidas. Aunque no somos perfectos, reconocemos que somos perfectibles porque Dios moldea nuestro carácter y guía nuestras decisiones. Filipenses 1:6 
  1. Nos bautizamos porque al bajar y subir del agua, representamos la transformación espiritual que Dios hizo en nosotros, al pasar de la condenación a la vida abundante y eterna. 2 Corintios 5:17 
  1. Nos bautizamos para pertenecer a la Comunidad Cristiana de Gracia y Amor.  Con nuestro pastor y otros discípulos, nos comprometemos a crecer y servir para ser instrumentos de bendición y que la sociedad sea impactada con el poder de Dios. Hechos 2:47 
  1. Nos bautizamos como un acto de fe y es una decisión personal y voluntaria. Es señal de nuestra obediencia a Dios, de crecimiento espiritual y de bendición futura. Hechos 2:41,42
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Hoy puedes tener un encuentro con Dios

No importa donde vivas, una gran ciudad o el pueblo más pequeño. Tampoco tu edad, escolaridad, sexo, condición económica o social. Dios está permitiendo que HOY tengamos acceso a ti por medio de internet. Nos hemos propuesto ser de apoyo para tu vida y la de tu familia. Comunícate con nosotros y te enviaremos por correo electrónico lo que necesites para conocer más a Dios.

Permítenos ser de ayuda para tu vida!

Aunque parezca irreal o innecesario, conocer a Dios es la meta suprema de la vida humana. Sólo hasta ese momento descubrimos quienes somos, a dónde vamos y para qué estamos en la tierra”.

Te explicamos de manera sencilla como puedes tener un encuentro con Dios, ahora mismo. Continúa leyendo para entender como llegar a conocer a Dios.

1. Dios te ama y te creó para conocerlo personalmente y experimentar Su amor.

  • Dios te ama,  ofrece amor. “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16)
  • Dios te creó,  ofrece vida “Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.” (Juan 17:3)

¿Qué nos impide conocer a Dios personalmente?

2.  El ser humano es pecador y está separado de Dios, por lo tanto no puede conocerlo personalmente ni experimentar su amor.

  • Todos los hombres y las mujeres somos pecadores. “Todos han pecado y están privados de la gloria de Dios…” (Romanos 3:23)

Tanto el hombre como la mujer  fuimos creados para tener compañerismo con Dios; pero debido a la voluntad terca y egoísta, escogimos nuestros propios caminos y la relación con Dios se interrumpió. Esta voluntad egoísta, caracterizada por una actitud de rebelión activa o indiferencia pasiva, es evidencia de lo que la Biblia llama pecado.

  • Por nuestros errores y pecados, estamos separados de Dios. “Porque la paga del pecado es muerte…” [o sea separación espiritual de Dios] (Romanos 6:23)

Dios es santo (libre de toda maldad y perfecto en comportamiento y actitud) y el hombre es pecador (no vive de acuerdo al propósito para el cual fue creado). Un gran abismo los separa. La imagen muestra como el hombre está tratando continuamente de alcanzar a Dios a través de sus propios esfuerzos, tales como vivir una buena vida, la filosofía o la religión, pero siempre falla en su intento.

El siguiente principio explica la única manera de cruzar este abismo.

3. Jesucristo es la única provisión de Dios para ser libres de la esclavitud del pecado. Sólo a través de Él podemos conocer a Dios personalmente y experimentar Su amor.

  • Por amor, él murió en nuestro lugar. “Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Romanos 5:8)
  • Por amor, él resucitó de entre los muertos. “Cristo murió por nuestros pecados…fue sepultado…resucitó al tercer día según las Escrituras…se apareció a Cefas, y luego a los doce. Después se apareció a más de quinientos…” (1 Corintios 15:3-6)
  • Por amor, él es el único camino a Dios. “Yo soy el camino, la verdad y la vida,” le contestó Jesús. “Nadie llega al Padre sino por mí.” (Juan 14:6)

Este diagrama ilustra que Dios ha cruzado el abismo que nos separa de Él, al enviar a Su hijo, Jesucristo, a morir en la cruz en nuestro lugar para pagar la condena por nuestros pecados.     No es suficiente conocer estas verdades…

4. Debemos individualmente recibir a Jesucristo como Salvador y Señor; sólo así podremos conocer a Dios y experimentar Su amor.

  • Debemos entregar nuestra vida a Jesucristo. “Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios.” (Juan 1:12)
  • Recibimos a Cristo mediante la fe, orando y confiando que dirigirá nuestra vida.   “Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte.” (Efesios 2:8-9)
  • Recibimos a Cristo por medio de una invitación personal. Cristo dice: “Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré…” (Apocalipsis 3:20)

El recibir a Cristo significa volverse a Dios, abandonando nuestra vida egocéntrica (arrepentimiento), confiando en Cristo para que venga a nuestra vida y perdone nuestros pecados. De esa manera podrá hacernos la clase de personas que Él quiere que seamos. Tan sólo estar de acuerdo intelectualmente no es suficiente. Ni es suficiente el tener una experiencia emocional. Se recibe a Cristo por fe, como un acto de nuestra voluntad.

¿Cuál círculo representa tu vida?  ¿Cuál círculo te gustaría que representara tu vida?

A continuación se explica cómo puedes recibir a Cristo:

Puedes recibir a Cristo ahora mismo por fe, mediante la oración (orar es hablar con Dios).  Dios conoce tu corazón y no tiene tanto interés en tus palabras, sino más bien en la actitud de tu corazón.

La siguiente oración se sugiere como guía:

“Señor Jesús, te quiero conocer personalmente. Gracias por morir en la cruz por mis pecados. Te abro la puerta de mi vida y te recibo como mi Salvador y Señor. Gracias por perdonar mis pecados y darme vida eterna. Toma el control del trono de mi vida. Hazme la clase de persona que Tú quieres que yo sea.”

¿Expresa esta oración el deseo de tu corazón? Si es así, haz esta oración ahora mismo y Cristo entrará a tu vida tal como lo prometió. A través de Su poder comenzarás a experimentar la clase de paz, control y abundancia que sólo Él puede dar.

Escríbenos y comúnicanos tu decisión de ser dirigido y transformado por Dios.  Email: constantinovaras@yahoo.com.mx

Mi fortaleza esta en Dios

Como tener una relación cercana con Dios

Cristo animaba a buscar un lugar apartado del bullicio de la vida cotidiana. Esto no es porque resulte difícil orar en público sino porque los que tenemos poca disciplina en la oración nos distraemos con tanta facilidad

Mateo 6:5-18

(5) Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

(6) Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

(7) Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.

(8) No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.

(9) Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

(10) Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

(11) El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.

(12) Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

(13) Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

(14) Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;

(15) mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

(16) Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

(17) Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro,

(18) para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Jesús descarta toda forma de oración que tiene como objetivo impresionar, ya sea que esté dirigida hacia los demás, hacia la persona de Dios o hacia uno mismo, como en el caso del fariseo en Lucas 18:11

En dos cortas frases describe otra clase de oración, radicalmente diferente a esta, que es más sencilla y genuina. No obstante, la sencillez de la misma no disminuye la profundidad ni la intensidad de la experiencia que identifica.

Lo invito a meditar, por un instante, en las brevísimas instrucciones que comparte: «Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público.» Jesús nos enseña que la experiencia de oración se referiere a algo más que repetir frases delante de Dios.

En primer lugar, notamos que Cristo animaba a buscar un lugar apartado del bullicio de la vida cotidiana. Esto no es porque resulte difícil orar en público sino porque los que tenemos poca disciplina en la oración nos distraemos con tanta facilidad. Jesús mismo, según el testimonio de los evangelios, no teniendo acceso a un cuarto interior propio «con frecuencia se apartaba a lugares solitarios para orar» (Lc 5.16). La idea es que el entorno favorezca el momento de comunión con el Padre.

En segundo lugar, es interesante notar que Jesús no solamente indicó que debíamos entrar al cuarto interior, sino que debíamos también cerrar la puerta. Si usted piensa en los momentos de su propia vida cuando entra un cuarto y cierra la puerta, la lección que quiso enseñar quedará claramente expuesta. No solemos cerrar la puerta de una habitación cuando tenemos la intención de salir de ella instantes más tarde. Más bien cerramos la puerta cuando deseamos permanecer allí por un tiempo y no queremos que se nos interrumpa.

La acción de cerrar la puerta indica para nosotros que la oración no puede ser algo realizado «con apuro». Sin duda podemos orar en cualquier momento, usando frases cortas de adoración, gratitud y petición, del mismo modo que en un matrimonio podemos pronunciar palabras de cariño y amor a lo largo de todo el día. Estos pequeños regalos, sin embargo, no pueden suplantar los momentos de intensa y prolongada comunión que son indispensables para que la relación crezca.

Jesús también animaba a que buscáramos a Dios, que está en lo secreto. Esto no indica que Dios es difícil de encontrar, pues él se deleita en mostrase a los hombres. Más bien revela que el crecer en intimidad con el Señor es algo que solamente es concedido a aquellos que tienen un compromiso serio con él. «Me hallaréis cuando me busquéis de todo corazón» declara el profeta Jeremías (29:13). A aquellos que desean guardar sus mandamientos, viviendo una vida de santidad, Jesús promete «y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él» (Jn 14.21). De esta manera el Maestro indicaba que la experiencia de oración se refería a algo más que repetir frases delante de Dios.

26 de Diciembre 2012 – ¿Cómo Celebraste la Navidad?

¿Cómo celebraste la navidad?

Recientememte un artículo  me hizo pensar respecto a la navidad, decía: ¿usted celebraría un gran cumpleaños sin el festejado? La respuesta es lógica. Aún así, si alguien insistiera en organizar la fiesta, sería visto como inconsiderado, egoísta e ingrato.

Desafortunadamente la celebración de la Navidad ha quitado al festejado de la escena, convirtiéndose en una fiesta comercial donde la figura principal somos los invitados, pero no es Jesucristo.

A fin de que en esta temporada navideña, nuestra celebración sea significativa y llena de paz, preguntémonos: ¿Cuál es el sentido de la navidad?

Veamos como se celebró la “primera navidad”:

“Mas el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Y esto os será por señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, echado en un pesebre.Y repentinamente fue con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, que alababan á Dios, y decían: Gloria en las alturas á Dios y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres. Y aconteció que como los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores dijeron los unos á los otros: Pasemos pues hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, que el Señor nos ha manifestado. Y vinieron aprisa, y hallaron á María, y á José, y al niño acostado en el pesebre.Y viéndolo, hicieron notorio lo que les había sido dicho del niño. Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían. Mas María guardaba todas estas cosas, confiriéndolas en su corazón” Lucas 2:10-20

Los pastores eran gente sencilla, sensible y servicial. ¿Por qué Dios decidió comunicar primero a ellos acerca del nacimiento del Salvador? Porque lo entenderían mejor que los “sabios”  y religiosos. Dios manifiesta su voluntad y propósitos a gente sencilla, no por su profesión, sino por la actitud del corazón que busca los valores espirituales.

Con un corazón sencillo, en esta navidad, reconcíliate:

  • Con Dios

Dios nos envío a Jesucristo para quitar la pared de separación por causa de nuestros pecados. Al aceptar el regalo de la vida eterna y decidir entregar totalmente la vida a Dios, entonces habrá una relación real con Dios. Estar en paz con Dios es lo más importante.

  • Consigo mismo.

Muchas personas viven esta temporada como si fuera cualquier día. Tal ves hay dolor en sus vidas o culpa por errores cometidos o por decepciones.  Este tiempo es de estar en paz con nosotros mismos.

  • Con las personas que amas y te aman.

Esta comprobado que lo que mas desgasta nuestras emociones y hasta nuestra salud, son las relaciones dañadas con las personas que amamos o con las que mas nos relacionamos. Es necesario perdonar de corazón, y establecer nuevas actitudes para mejorar nuestras relaciones. Solo Dios puede sanar lo que nosotros hemos enfermado. CVVC

 

Que en esta Navidad Cristo pueda nacer en tu corazón y llenar el vacío de tu ser. Porque entonces  será la mejor navidad, la más grande celebración.

La Comunidad Cristiana de Gracia y Amor te deseamos una ¡Feliz Navidad!

Dios No Ha Cambiado

Crisis es una palabra trillada. Significa cambio, transición. El diccionario dice que significa un cambio decisivo.

Pero con todos los cambios que están teniendo lugar en nuestro entorno, algunas cosas no has cambiado. Algunas siguen todavía igual. La Biblia dice: “Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.”

Tengo eso en cuenta en cada país que visitamos, y hasta ahora hemos estado en más de ochenta países predicando el evangelio. Cada vez que me levanto a predicar el evangelio, sé que ciertas cosas no han cambiado.

En primer lugar, no ha cambiado la naturaleza de Dios. Dios todavía es soberano. El diablo sólo puede hacer lo que Dios le permite. Hay un misterio de desobediencia, un misterio de iniquidad que no comprendemos totalmente y que no entenderemos plenamente hasta que estamos delante de Dios. El dijo: “Porque yo Jehová no cambio.” La Biblia dice: “Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que cambie.” No hay “mudanza, ni sombra de variación” en Dios, dijo Santiago.

Dios es inmutable en su santidad y en su exigencia de santidad e integridad en nuestra vida. “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que es, y el que ha de venir.”

Dios es inmutable en el juicio. El Señor juzgará toda la tierra. “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera deonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí , hacedores de maldad.”

Dios lee el corazón. Jesús dijo: “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablan los hombres de ella darán cuenta en el día del juicio.” Considere eso.

Dios es inmutable en su amor. “Mas Dios muestra su amor paracon nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

Piense en eso. Cristo murió por nosotros mientras éramos pecadores: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado.”

Dios es amor; El es inmutable en su amor. Dios dio a su Hijo por nosotros en la cruz y lo resucitó de entre los muertos.

En segundo lugar, no sólo no hacambiado la naturaleza de Dios, sino que no ha cambiado la Palabra de Dios. En los primeros años de mi vida tuve algunas dudas sobre la Palabra, pero una noche de 1949 me arrodillé ante un tocón en los bosques cercanos a Forest Home, California, Estados Unidos. Abrí mi Biblia y dije: Oh Dios, hay muchas cosas en este libro que no entiendo, pero lo acepto mediante la fe como tu Palabra infalible desde Génesis hasta Apocalipsis.” Resolví eso, y desde aquel momento en adelante no he tenido nunca ni una sola duda de que ésta es la Palabra de Dios. Así que cuando cito la Biblia, cuando la predico, sé qué estoy predicando la verdad de Dios.

Eso le da autoridad al ministerio de uno. No está basado en lo que alguien dice sobre la Biblia. No está basado en alugún libro que yo haya leído. Está basado en la fe en Dios. Nadie puede cambiar eso.

En tercer lugar, la naturaleza humana no ha cambiado. Jeremías dijo: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”

La gente trata de descubrir qué pasa con la raza humana. ¿Qué pasa con las pandillas de algunas de nuestras ciudades? ¿Qué provoca todos los asesinatos, todos los suicidios y todas las demás cosas terribles de las que leemos todos los días en los periódicos?

El corazón del hombre es hoy como siempre ha sido. El hombre está en rebelión contra Dios y tiene una enfermedad llamada pecado. El pecado está en todos nosotros.

Recuerdo una vez que estaba predicando en Africa a un grupito de una tribu. Se me dijo que esa tribu no había oído mucho del evangelio, y quise presentar un sencillo mensaje evangélico. Así que prediqué sobre Juan 3:16 de la manera más simple que pude. Tratando de explicar Juan 3:16, empleé todas las ilustraciones en las que pude pensar que harían más claro el mensaje. Varias personas manifestaron que querían recibir a Cristo.

El domingo siguiente iba a predicar en la iglesia parroquial de Great St. Mary en la Universidad de Cambridge en Inglaterra, y pensé: “Voy a hacer una prueba. Voy a predicar en Cambridge el mismo sermón sencillo que prediqué a la tribu africana.” Y así lo hice. Ese domingo muchos de los estudiantes llegaron a conocer a Cristo como Señor y Salvador. Era una simple exposición sobre Juan 3:16. Sí, el corazón humano es igual en todas partes.

En cuarto lugar, el método de salvación no ha cambiado. El mismo mensaje que siempre ha transformado vidas transforma las vidas hoy. Leemos en Hechos 4:12: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombre, en que podaos ser salvos.” No hay otro nombre.

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Ese versículo fue una piedra de tropiezo para mí por mucho tiempo. Pensé que en él alguien estaba diciendo: “Yo soy la personificación de toda verdad: la verdad científica, la verdad teológica y la verdad filosófica.” Mediante la fe acepté que El es lo que dice ser: el Camino, la Verdad y la Vida. Y nadie puede ir al Padre si no es por medio de Jesucristo.

Quizás usted tenga un pecado que necesita confesar. Tal vez necesita recibar a Jesucristo en su corazón como su Señor y Salvador. Pudiera ser que necesite estar dispuesto a renunciar a algo que Dios ha señalado y sobre el que ha dicho: “Si quieres tener plena comunión conmigo, eso tiene que desaparecer.”

¡Dios no ha cambiado!

“La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cieló.

“Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.

“Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;  porque nuestro Dios es fuego consumidor.”

¡Dios no ha cambiado!

Por Billy Graham

Lee el devocional de HOY: aquí

¿Cómo puedo probarle a alguien que Dios existe?

Hay una tendencia extraordinariamente humana a ignorar lo obvio.

En el universo hay una evidencia abrumadora de la existencia de Dios (Salmo 19:1). Pero no se puede forzar a nadie a creer en Dios. La naturaleza infinita de Dios hace que sea imposible comprenderlo directamente (1 Timoteo 1:17; 6:16). Puesto que Dios es Espíritu, las conclusiones sobre los inicios del universo tienen que sacarse del mundo creado y de las cosas que Dios ha hecho en él. Aquí en el mundo creado, la evidencia del poder eterno de Dios y de su naturaleza divina es tan abrumadora que la única opción es creer en Él (Romanos 1:20).

Aunque algunos aspectos de la naturaleza de Dios -su santidad y amor, por ejemplo- han sido oscurecidas por la caída del hombre (véase ¿Por qué un Dios todopoderoso permite el mal? Y ¿Por qué permite Dios que les pasen cosas malas a la gente “buena”?”), es la incredulidad en la existencia y el poder de Dios lo que es irracional, no la creencia. 1 Asumir que el universo no es más que un accidente cósmico está contra todo lo que experimentamos. Todo lo que percibimos con nuestros sentidos tiene una causa: ¿por qué no el universo?

Hay una tendencia extraordinariamente humana a ignorar lo obvio. Todos damos por sentado muchas de las cosas más importantes de nuestra vida (la seguridad, la familia, la salud). De la misma forma, todos tendemos a dar por sentado el universo y sus misterios. En vez de hacer las preguntas obvias como “¿Por qué hay un universo y por qué estoy aquí?” y “¿Cómo es que existe este universo y por qué existo yo?”, permitimos que una noción superficial de conocimiento científico nos desvíe de la justa y apropiada sensación de maravilla que deberíamos experimentar.

La Biblia, la Palabra escrita de Dios, nos ofrece las verdades esenciales sobre Dios:

* Él estaba presente “en el principio” antes de que existiera cualquier cosa (Génesis 1:1; Salmo 33:9; Isaías 57:15; Juan 1:1-3; 1 Timoteo 6:16.)

* Dios no tiene principio ni fin, y no está sujeto a tiempo ni espacio (Salmo 90:2,4; 93:2; Isaías 40:28).

* Todo lo demás que existe -los minerales, el agua, las plantas, los animales, los ángeles, los demonios- están en un plano inferior (Salmo 33:6; Isaías 4:12; Colosenses 1:16; Apocalipsis 4:11). Sólo Dios es un Espíritu eterno, no creado, de un orden totalmente distinto.

Dios hizo a lo seres humanos a Su imagen (Génesis 1:26-27), pero todavía formamos parte del mundo material. Cada uno de nosotros tuvo un principio específico, y ha estado limitado por la experiencia tridimensional y el paso del tiempo. Como estamos inmersos en el tiempo y el espacio nos sentimos abrumados y confundidos al tratar de entender, o incluso imaginar, a un Dios eterno (Job 36:26; Isaías 40:28).

Como indicamos antes, mucha gente sencillamente opta por ignorar la abrumadora evidencia experimental y natural de la existencia de Dios. Después de todo, la fe es una decisión del corazón. Una mente entenebrecida por un corazón rebelde es incapaz de percibir a Dios (Isaías 44:18,20; Romanos 1:18-23). 2

Para resumir: El Dios eterno es trascendente, no parte de la creación. La existencia de Dios no se puede “probar” de la manera en que la ciencia puede probar o refutar un hecho sobre el mundo material (Hebreos 11:1). Somos seres espirituales, creados a imagen de Dios, conscientes de nuestra propia existencia y capaces de elegir. Si escogemos creer que no hay Dios y que el universo no es más que un accidente fantásticamente complejo, nuestra decisión conducirá inevitablemente a la conclusión de que la vida es absurda y no tiene significado. Vivir sin significado es una lucha desesperanzada, en el mejor de los casos, y siempre termina en desesperación. Pero si creemos en el Dios de la Biblia, no sólo tenemos una razón para creer en la significación de la vida, sino que también tenemos la seguridad de ver el reino de Dios con nuestros propios ojos.

Porque el Alto y Sublime que habita en la eternidad y cuyo nombre es santo dice: “Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados” (Isaías 57:15).

Notas

1. Hay muchos ejemplos bíblicos de personas voluntariosas que ignoraron las más espectaculares demostraciones de la presencia y el poder de Dios. Considere estos: Faraón (Éxodo 11:10), los israelitas (Éxodo 32:1-4), Acab (1 Reyes 18:38-39), los enemigos de Jesús (Marcos 3:22).

2. Hoy día, la ideología de la evolución naturalista está perdiendo terreno. Tanto los laicos como los científicos se hacen cada vez más conscientes de que el universo y la vida que hay en él son demasiado complejos como para haber sido un mero accidente. La llamada “explosión” [o Big Bang, como se conoce en inglés] (que se mencionó hace más de 3.000 años en Génesis 1:3) puso en movimiento una serie de acontecimientos creativos tan complejos y perfectos que toda la sabiduría científica que ha acumulado el hombre apenas ahora empieza a explorar. Dentro del limitado tiempo de apenas 15 ó 20 mil millones de años (si se aceptan las estimaciones actuales), ha habido tal proeza en la ingeniería cósmica a una escala tan grande que los observadores objetivos se están quedando callados y se sienten humillados, de la misma forma en que Isaías se sintió empequeñecido por la visión de la inconcebible grandeza de Dios (Isaías 40:21-23).

Tomado de Nuestro Pan Diario

Lee el Devocional de HOY

La Voluntad de Dios: 5 maneras para conocer

“Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, les dé espíritu de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan mejor” (Efesios 1:17)

Hay por lo menos cinco maneras en las que puedes discernir la voluntad de Dios:

Primera: El apóstol Pablo escribió a los Efesios que oraba de manera muy concreta por ellos: “Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, les dé espíritu de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan mejor” (Efesios 1:17). No lo hubiera dicho a menos de que efectivamente fuera posible obtener sabiduría y percepción espiritual por medio de la oración. Por lo tanto, la búsqueda de la voluntad de Dios debe comenzar postrado de rodillas. Él te encontrará allí.

Segundo, debes examinar las Escrituras y buscar los principios que se relacionan con el asunto que necesitas resolver. El Señor nunca te pedirá que hagas algo moralmente incorrecto o en contradicción con su Palabra. Si la alternativa que estás considerando va en contra del concepto que encuentras en la Biblia, olvídala.

Tercero, es útil buscar consejo de personas espiritualmente maduras y firmes en la fe. Un pastor o consejero consagrado pueden ayudarte a evitar los errores comunes con los que muchas personas se confunden.

Cuarto, debes prestar atención a lo que se conoce como “circunstancias providenciales”. Con frecuencia, el Señor nos habla por medio de las puertas que se abren o se cierran. Cuando encuentras barreras en todas las direcciones, impidiendo tu avance, tal vez conviene considerar la posibilidad de que Dios tenga otros planes para ti. No estoy sugiriendo que abandones ante el primer obstáculo, sino que estés atento a lo que Dios ya está haciendo a tu alrededor.

En quinto lugar, no hagas nada de manera impulsiva. Dale a Dios la oportunidad de hablarte mientras te concentras en los cuatro enfoques anteriores.

Además de estos cinco pasos para conocer la voluntad de Dios en un tema específico, es fácil saber cuál es su voluntad /general/ para cada uno de nosotros. Las Escrituras dan a todos los creyentes el mismo encargo, conocido como la gran comisión. La encontramos en las palabras de Jesús: “Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura” (Marcos 16:15). En todo lo que hagas, ya seas dentista, conductor de camión, artista, vendedor de automóviles o ama de casa, tienes el privilegio de aprovechar tu posición como una plataforma para dar testimonio del Salvador.

Por James Dobson

Fe es más que emoción

Emoción es la agitación del ánimo, ya sea por un recuerdo, una idea o conmoción orgánica, por algo que nos dijeron o una circunstancia que activa el ánimo.

Dios nos creó con emociones para sentir, de lo contrario seríamos ro­bots; pero no debemos confundir emociones con fe.

La emoción está en la mente, la fe en el espíritu. Nos expresa­mos mal cuando decimos: “Yo siento que tengo fe”, porque la fe no se siente, se cree.

Al nacer, Dios nos pone emociones en la mente y fe en el espíri­tu, por eso no tenemos que pedir fe sino que esa fe sea aumen­tada a la medida en que se nos otorgó.

La fe crece y se alimenta oyendo la Palabra de Dios. Fe es para ser creída, no es para una emoción sentida, por eso, no impor­ta si “no sentimos nada”.

La fe está en el espíritu, en lo más profundo del ser, es por eso que Jesús dijo que es como un grano de mostaza que hay que sembrarlo, para que crezca, de lo contrario, se ahogará por la emoción.

Cuando las emociones negativas nos atan a una persona o a una situación, nuestra fe se ahoga y si no funciona, nada fun­cionará, ya que en el Reino nada funciona sin fe.

Cuando Agar levantó al muchacho, el ángel le dijo: “Haré de ti una gran nación”.

¡Eso fue extraordinario! Un minuto atrás Agar estaba triste y deprimida y al minuto siguiente había una promesa grande de parte del Señor para su vida. Aprendamos a ver a través de la fe… ¿qué significa eso?

Significa que de la manera en la que te sentís es como interpre­tás la realidad. Por ejemplo, si tenés miedo, tendrás miedo a casarte, miedo a ir al trabajo, miedo a todo; si estás enojado te molestará todo; y si tenés baja estima creerás que todos se bur­lan de vos y que nadie te valora, etc.

Si ves las cosas de forma negativa es porque estarás utilizando el mecanismo de la visión. Por ejemplo: si llueve o si hace calor, ambas cosas pueden ser negativas o positivas según tu modo de ver las cosas. ¿Dónde estás poniendo el foco?

Por eso, siempre recordemos que nuestra fe puede contaminar­se. Si la alimentamos negativamente, la fe muere.

Cuidemos lo que oímos, lo que hablamos, alimentemos nuestra fe con pensamientos positivos. Recordá que fe no es emoción, por ende, todas las soluciones a nuestros problemas están en nuestros pensamientos, en lo que creemos, en lo que estemos confiando.

Dios siempre hará todo lo posible para mudarte del lugar de la carencia y del dolor para llevarte al lugar donde las cosas suceden, tan sólo con una Palabra. Sin embargo, Dios no puede obrar en nuestras vidas si no le permitimos que lo haga. Dios no es emoción…hoy estoy bien y le creo, mañana me levantaré mal y no le creeré tanto y pasado no le creo nada y después estoy mejor y le vuelvo a creer.

Dios es sí y amén, Dios es el Principio y el Fin, Dios no cambia ni se arrepiente de nada de lo que te haya dicho. Por eso, serás libre si tu mente y tu espíritu son llenos de fe y no de emoción.

¡Sé libre de la gente porque tu fuente no son las emociones, sino Dios!

  • Entonces, comencemos.
  • Hablemos positivamente.
  • Motivémonos positivamente.
  • Pensemos positivamente.
  • Nunca te compares con nadie, sólo buscá ser lo mejor de vos mismo.

Dios quiere abrir tu cabeza y tu corazón para que seas libre. Hay un plan divino diseñado para vos, sólo tenés que descu­brirlo. Tenés que ser un detective de tu propia vida, las perso­nas inteligentes antes de hacer un planteo buscan en su interior porqué piensan lo que piensan y sienten lo que sienten.

Confiá en tu potencial, tenés talento y habilidad, voluntad y dominio propio para ser vos quien maneje las circunstancias y no sean ellas las que te manejen a vos.

Recordá todas las veces que te propusiste algo y lo lograste.

No importa lo complejo que sea el sueño de tu corazón, hay un plan de Dios y si le obedecés, nunca va a fallar.

Extracto del libro “60 Principios de Fe”

Por Bernardo Stamateas

La Cristiandad Genuina

“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.

La cristiandad genuina se manifiesta los días de la semana en el mercado, en el trabajo, en la escuela y en el vecindario. Es algo que vivimos, no importa lo que pasa o donde estemos. Es el cumplimiento del mandato de nuestro Señor en Mateo 5:16; “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.


Es difícil vivir la vida cristiana si intentamos hacerlo únicamente por auto disciplina. Puede ser que algunos logren hacerlo por algunas semanas. Lo que desanima a muchos incrédulos a acercarse a Dios es que ellos piensan que sería imposible vivir la vida cristiana. Lo que ellos no entienden es que la verdadera vida cristiana es algo que brota de adentro.

En primer lugar, es el resultado de estar en Cristo como dice en II Corintios 5:17. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. No sería vida cristiana si intentamos hacerlo sin estar en Cristo. Puede ser una vida ejemplar pero no es vida cristiana. Si uno es verdaderamente salvo es imprescindible que haya un cambio impresionante en su ser interior.

Es también el resultado de comunión con Dios. En este deber, más que nada, hace falta disciplina. Estoy hablando de un tiempo devocional personal. Un tiempo diario dedicado a leer la Biblia y orar. El de cumplir con esto hace que queramos vivir la vida cristiana. Jesús dijo, “Si me amáis, guardad mis mandamientos”. Juan 15:15 Más tarde el mismo Juan escribió en I Juan 5:3 “Pues este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos”.

La cristiandad genuina es algo que permanece a pesar de las pruebas. Es una gran equivocación pensar que si uno es un hijo de Dios no tendrá que pasar por angustias. No es que Cristo va adelante abriendo el camino y asegurando que no nos pase algún mal. Él puede, si quiere, pero estamos en Cristo, no atrás de él. Cuando vienen aflicciones debemos recordar que todavía estamos en Cristo.

La semana pasada recibimos un librito escrito por el Dr. Ernesto Pickering. Él es un siervo del Señor que ha sido usado en gran manera. Hace años lo he conocido personalmente. Él es el autor de varios libros. Tengo uno en mi biblioteca. Él ha viajado a muchos países del mundo, incluso a Argentina. Él predicó en nuestra iglesia una vez algunos años atrás. El librito que mencioné fue escrito después de que él perdió la vista. Él fue operado por un tumor maligno en la frente.

Después tenía una serie de tratamientos de radiación. La radiación hizo daño al nervio óptico. Resulta que perdió la vista primeramente en un ojo y, después de algunos meses, en el otro. En el librito relató algo de la lucha que él y su esposa tenían en aceptar su aflicción. Una vez el se perdió en un rincón de la casa y su esposa tenía que rescatarlo.

Él dijo que se abrazaron llorando y se preguntaron ¿por qué? Después ellos aceptaron su condición humildemente. Una gran parte del librito era un resumen de las razones que Dios tiene en incluir sufrimiento en la vida de los suyos.

Nos toca llevar a luz la cristiandad genuina en nuestra situación. Para algunos es en pobreza. Para otros es en riqueza. Para algunos es en enfermedad. Para otros es en salud. Para algunos es en tranquilidad. Para otros es en un ambiente trastornado.

Dios quiere manifestar la cristiandad genuina a este mundo. Él quiere que sea manifestada a través de la vida de niños, jóvenes, mayores y ancianos. ¿Qué manifestación está dando de la cristiandad genuina? ¿Sería posible que alguien sea atraído a Cristo por observar su vida?

Russell George