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CUANDO LAS NOCHES SON DIFÍCILES

CUANDO LAS NOCHES SON DIFÍCILES

“Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba” (Salmos 3:5)

A partir de que el sol se oculta, nuestro cuerpo está preparado biológicamente para ir a la cama, descansar y recuperar energías; especialmente cuando la jornada fue de arduo trabajo. ¡Todos esbozamos una sonrisa cuando acomodamos el cuerpo en señal de reposo!

Pero tal parece que esos días se fueron, porque con el ritmo del mundo digital, el descanso se redujo. Vamos tarde a descansar con pocas horas de sueño, y aún algunos, tienen energía para continuar leyendo un libro, usar su smartphone y dar vueltas en la cama. No nos extrañe que después de la media noche las luces continúen encendidas. La persona afanada y con presiones para el día siguiente, no descansa, no duerme, no reposa.

¿Cómo entender que Dios nos sustenta al acostarnos y dormir? El significado está en confiar en Dios. Por eso oramos antes de dormir y al levantarnos, creyendo que el Señor dirige nuestra vida y provee lo necesario. Hay noches muy difíciles porque anticipamos que el día mañana también lo será. Por eso, aunque se anuncie que se acerca una tormenta emocional, podemos confiar que Dios tiene el control.